jueves, 5 de marzo de 2009

Querida Julia:

Antes que nada quisiera pedirte disculpas por no haber contestado tu carta a la brevedad que se ameritaba, y se que no es excusa suficiente decirlo, pero los servicios postales militares han estado fallando un poco, aun así espero que recibas esta carta cuanto antes. También debo decir (no con el afán de intentar disculparme) que la actividad en el frente se ha intensificado a lo largo del ultimo mes, y que los servicios de información prevén otra escalada en las ofensivas Europeas en los próximos días. Ahora duramos hasta diez horas en actividad directa, aunque los servicios de información no reportan una gran cantidad de bajas comienzo a creer que cada vez somos menos. Pero como dije, no estoy tratando de disculparme por no haber respondido a tu carta antes y te pido que me excuses y que trates de encontrar compresión por mi falta de rapidez al respecto. Y bien, una vez que he tratado de explicarte por que la demora, permíteme preguntar como te encuentras y agradecerte por tus buenos deseos expresados en tu carta anterior. Yo también te extraño, te extraño cada día mas, también pienso en ti la mayor parte del día y también recuerdo por las noches el beso que te di antes de partir. Sobra decir que espero verte pronto y estrecharte en un abrazo muy largo y fuerte. Respondiendo a tu pregunta, me encuentro bien, tan bien como se puede estar en estas situaciones. Afortunadamente nos siguen proveyendo con píldoras que no permiten que los malos pensamientos nos invadan mientras estamos luchando contra el enemigo, yo, al igual que el resto de los valientes que con los que tengo el honor de servir, estamos confiados en que la victoria es inminente, por que tenemos a dios de nuestro lado. No puedo evitar sentir pena por mis enemigos infieles, esperando que encuentren el perdón divino por todas las atrocidades que han hecho a lo largo de su vida llena de herejías y blasfemias. Aunque no se, y realmente me gusta pensar lo contrario, pero el reverendo de división insiste en que son creaturas sin alma, que es totalmente intrascendente que sigan vivos y muertos.
El otro día capturamos a uno vivo. El capitán se mostro muy generoso al entregárselo a mi pequeño batallón. Mis compañeros se mostraron muy entusiasmados, aunque yo y Mc’clusky nos mantuvimos un poco al margen de la situación. Tengo que admitir que cuando lo vi la primera vez, me pareció bastante humano, aunque realmente su lenguaje me parece un poco primitivo, casi animal. Lo tenían en una pequeña jaula, desnudo y en cuclillas, justo en el centro de la mesa a la hora de la cena. Estaba sollozando y emitía extraños ruidos cuando alguien se acercaba. Cenamos en compañía del capitán, que nos llevo un poco de café y algunos cigarrillos. Le arrojamos un poco de agua al europeo para que se despertara y luego comenzamos a cantar patria patria, el europeo profirió algunos gritos, el capitán dijo que se estaba burlando de nuestra canción lo cual me pareció bastante grosero de su parte. Terminamos de comer y luego levantamos un pequeño corral con las mesas. El capitán soltó al europeo y le dio un golpe en el estomago para que se quedara quieto. Gonzales fue el primero en levantarse, sabes que el siempre ha sido muy impulsivo, brinco al centro del ruedo con el tenedor con el que habíamos trinchado el pollo. Gonzales comenzó a cantar de nuevo patria patria y luego tomo un mantel que utilizo como capote para hacer una suerte de pequeña faena. A todos les pareció muy divertido. Al grito de OLE! OLE!, Gonzales comenzó a trinchar al europeo en la espalda, nada muy profundo, pues según el mismo dijo, quería que todos alcanzáramos a divertimos un poco. Después de un rato el europeo dejo de esforzarse, por lo que Gonzales finalmente se rindió, se acerco un poco a el y le dio un puntapié en el rostro. Los demás compañeros le arrojaron lo que tenían a la mano, cual matador en una corrida de toros. Barret fue el siguiente en entrar, supongo que no tenia nada pensado por que solo se movía de un lado a otro, profiriendo groserías contra el desdichado. En un momento dado, el europeo tomo una cuchara que le habían arrojado a Gonzales y se lanzo sobre Barret, esto fue totalmente inútil, por que Barret siempre se ha caracterizado por ser el más veloz de todos. Lo desarmo de un rápido golpe, supongo que le ayudo que el europeo no había probado bocado en días y luego comenzó a pisotearle las manos. Barret continuo haciendo esto mientras todo el batallón contaba a cada pisotón y cada grito del europeo –UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE,CINCUENTA Y OCHO, CINCUENTA Y NUEVE, SESENTA…!!!- hasta que solo quedaron unos delgados hilos sanguinolentos donde aun se apreciaba algo de la estructura ósea que formaba la mano. Después el capitán aprovecho para contarnos una historia que le contaba su abuelo cuando el era niño. Sabes que la familia del capitán tiene cinco generaciones en esta guerra? Nos conto que en los principios de la guerra media, cuando su abuelo pelaba en los frentes caribeños antes de que los recuperáramos de los europeos, estos tenían la costumbre de robar a los niños de las aldeas que invadían, donde como recordaras, asesinaban a todas las mujeres, hombres y ancianos. Cuando llegaban a sus barracas arrojaban a los niños a ollas gigantes de agua hirviendo y después solo se comían los ojos de las pobres creaturas dejando el resto del cuerpo para los cerdos. El abuelo del capitán encontró junto con su batallón uno de esas barracas y logro rescatar a algunos de los niños que aun no habían sido asesinados por los europeos. El capitán dijo que a partir de que su abuelo salvo esos niños nuestras ofensivas comenzaron a avanzar hasta que recuperamos el Caribe. Quizá ese europeo intentaba sacar los ojos de Barret con la cuchara, pero afortunadamente su intento no llego muy lejos. No quiero agobiarte con todos los detalles de esa noche, pero puedes estar seguro de que tuvimos una noche relajante y vaya que creo que la merecíamos, por que al siguiente día nos fue asignado la primera línea de acción al frente de las unidades mecanizadas.
Nuestro día comenzó muy temprano, las 400 horas estábamos listos para subir a las unidades aerotransportadoras, pero estas no llegaron hasta ya entradas las 6 de la mañana. Afortunadamente ya habíamos tomado nuestras píldoras matutinas por lo que la espera no fue tan tediosa.
Sabes, ese sentimiento antes de entrar a la batalla, esos minutos que le toma a las unidades aerotransportadoras llevarnos al frente, son cosas que no se pueden expresar con palabras y letras, los gritos, las explosiones, el aroma a sangre y el seco crujir de los engranes triturando los cadáveres de los europeos… es embriagante supongo. Antes de que nos bajen al frente, unas pequeñas mangueras liberan perfumes, perfumes Julia, de cinco mil millones de sutiles fragancias, todas mezcladas en un intenso aroma a… bueno, supongo que es gracioso, siempre que he hablado de ello con los muchachos, pareciera que cada quien lo percibe de diferentes maneras y quizá también con diferentes efectos. Gonzales dice que huele al perfume de su madre, Bleine recuerda los algodones de azúcar de la feria a la que iba cuando era niño, el capitán nos ha contado que al le parece un aroma muy similar al que desprende su esposa después de bañarse… yo? Bueno, quizá ya sepas que es lo que yo huelo cada vez que liberan los perfumes. Y luego, todo pasa tan rápido, no importa cuantas veces lo hagamos, nunca parece suficiente, siempre quiero más y más, diez horas son nada, diez horas no son suficientes… Julia, si es difícil describir los instantes antes de entrar a la batalla, la batalla es… la batalla es… sobrecogedora. No existen palabras, ni pensamientos ni nada parecido para describirla, son muchos colores, muchos sonidos y muchas sensaciones al mismo tiempo, un delicioso bombardeo de deseos y satisfacciones interminables dentro de una pequeño empaque una y otra y otra vez, miles de esos empaques por segundo es…. Impresionante. Pero como dice el reverendo, no siempre vamos a poder estar ahí, ya sea que terminemos por vencer o que tengamos que dejar nuestro lugar a los paisanos más jóvenes para que ellos también tengan este honor. Después de que terminamos nuestro turno, la misma unidad aerotransportadora nos espera para llevarnos de vuelta a las barracas. Antes de llegar nos ponen música y sueltan mas perfumes. Es gracioso que cada vez que volvemos, todos terminamos por dormirnos ahí mismo, supongo que siempre volvemos demasiado agotados, además de que el viaje de regreso siempre es mas largo que el primero. Pero siempre despertamos lósanos y frescos, siempre tenemos ánimos de cantar y bailar por las noches. El batallón se convierte en tu familia. Cuanto llevo aquí? Tres o cuatro años? Pareciera que es mucho mas, mucho mas realmente. No logro recordarme cuando llegue, pero he visto que todos los nuevos reclutas apena son unos niños, no mayores de quince años… que edad tengo Julia? No lo recuerdo tampoco, pero al verme al espejo calculo arriba de treinta, quizá mas, bueno, supongo que los estándares de reclutamiento cambian constantemente, por que también he notado que los nuevos batallones son mas grandes, mucho mas grande que el mío. Hace dos días que observamos cuando un nuevo batallón con casi trescientos hombres se apostaba enfrente del nuestro. En mi batallón apenas somos doce con el capitán. Pero siempre ha sido así, siempre ha sido así cierto? O tu recuerdas algo de lo que haya escrito antes Julia? Tengo que volver a preguntarte si recuerdas algo de lo que haya escrito antes, si recuerdas que edad tenía cuando llegue, o cuantos hombres tenía mi batallón al principio. Por que nunca contestas estas preguntas Julia? Es que acaso te resulto molesto de alguna manera? Se que debe de ser difícil para ti, pero todos tenemos que estar en esto, todos como un único ente, todos respirando y pensando lo mismo. Eso es lo que dice el reverendo cada domingo. Y no quiero incomodarte con más de esas preguntas, pero aun así te agradecería que si tuvieras el tiempo, busques mis viejas cartas, las que te mandaba al principio, hazlo como un favor y como un juego, será divertido ver las cosas que escribía antes, será como ver una fotografía de la infancia. Yo ya he buscado las tuyas, siempre las he tenido debajo de mi cama, y cada vez que puedo me gusta releerlas para pasar los domingos. Sabes, es peculiar, pero tus cartas no han cambiado nada desde el principio. Supongo que eres una persona que siempre se ha mantenido fiel a lo que cree y eso es algo que siempre he admirado de ti. Todas tus cartas parecen tener un formato perfecto, siempre de una cuartilla de extensión, siempre con la misma estructura, creo que he olvidado lo meticulosa que eres para esas cosas, por que siempre al principio dedicas unos versos a la patria, por eso te amo Julia, por que sabes poner a la patria en su lugar, antes que todo, por supuesto antes que yo. Luego agradeces a Dios (sabiendo que cuando lea la carta, también yo lo hare) por todo lo que este nos da, por que el es único camino, la ultima salida, “dios es patria!” por supuesto que si Julia, Dios es patria, como nos enseñaron en la escuela, Dios es todo, Dios es patria, patria es todo. Luego, siempre Julia, siempre Julia, preguntas como me encuentro, preguntas por mis hermanos de batallón, preguntas por el capitán y por el reverendo, me dices que mi madre esta bien y que mi padre habla todo el tiempo de lo orgulloso que esta de mi, de cómo conversa con los demás padres cada domingo afuera de la iglesia, de lo orgulloso que esta de su muchacho. Y siempre, siempre Julia, casi al final, me escribes a mi directamente, me dices cuanto me amas y me extrañas, cuanto anhelas abrazarme fuerte y largo, cuanto piensas en mi por las noches, cuanto recuerdas aquel beso que te di antes de partir. Hace cuanto te di ese beso Julia? Dios, parece que fue hace una eternidad, parece que tengo una eternidad aquí, pero el capitán cuenta los meses por nosotros sabes, el ultimo conteo fue 18 meses. Te di ese beso apenas hace año y medio Julia? Parece mucho mas, ya casi no lo recuerdo, aunque creo que es único recuerdo que me queda de mi vida antes de la guerra. Apenas si recuerdo a mis padres, apenas si recuerdo tu rostro. No has podido conseguir un retrato tuyo? Yo se que debes estar muy ocupada, y como siempre dices en tus cartas, la patria es primero, y se que tu trabajo como administradora de suministros de tu colonia es de suma importancia para nuestra victoria, pero aun así, si esta semana encuentras algo de tiempo para tomarte una foto y mandármela con tu siguiente carta, te estaría eternamente agradecido. Sabes, es gracioso, también la novia de Gonzales y de Barret y de Mc’clusky, y del capitán y de Bleine, también ellas administran los suministros de sus barrios. No es eso gracioso Julia? Bueno, supongo que son pequeñas coincidencias sin importancia.
Y para terminar, “Te amo, ama tu Patria como yo te amo a ti. Dios te bendiga”, siempre, en cada una de tus cartas, en cada una de las cuatrocientas sesenta y siete de tus cartas, siempre terminas de la misma manera. Yo también te amo Julia, y se que tu amas a tu patria como yo te amo a ti, y sobre todo, estoy seguro que dios siempre nos bendice.
Como decía, coincidencias sin importancia, el otro día alcance a ver la carta que la novia de Gonzales le envió. Terminaba de la misma manera que las tuyas. Pequeñas coincidencias sin importancias, no quiero agobiarte con minimalencias, lo que Gonzales y yo concluimos es que seguramente ese es el lema de algún melodrama televisado por red, y que bueno, ustedes ya tienen suficiente con sus trabajos para pensar en nosotros mas de lo necesario. Menuda sorpresa nos llevamos cuando nos dimos cuenta que también la novia de Mc’clusky terminaba sus cartas de la misma manera, al igual que la novia de Barret y de Bleine. Nos reímos mucho esa noche, “mujeres, siempre con sus novelitas” fue lo que dijo Barret. A todos nos pareció muy gracioso, a todos excepto al capitán. Ese día nos mando a dormir temprano, aunque aun nos reíamos en la oscuridad. Suerte que también se nos tiene asignada una ración de pastillas para la noche. Sabes, creo recordar que el capitán no era tan huraño. Creo recordar que era un poco mas jovial, aunque también me da la impresión de que antes de ser jovial era muy serio. Pero el tiene mas tiempo en el servicio que todos nosotros, así que supongo que la guerra cambia a las personas. Es curioso, el capitán tiene más años de servicios que todos nosotros y aun así se ve mas joven que el resto de nosotros. Pareciera no envejecer, pareciera como si cada tanto le inyectaran un suero para rejuvenecerlo. Y vaya, supongo que eso es probable, por que el capitán nunca toma pastillas, pienso que probablemente a el le suministran otras cosas. Eso también explicaría por que el recuerdo de un capitán mas moreno, mas alto o mas gordo. Si me pongo a pensar muy fuerte, soy capas de recordar a muchos capitanes, todos distintos, pero supongo que son efectos colaterales de lo que sea que le dan al capitán. Sabes, creo que estoy suponiendo demasiado, quizá deba tomar una píldora rosa, te he hablado de ellas? Son las píldoras que tomamos cuando suponemos mucho, por que como dice el reverendo, no es bueno suponer, suponer es dudar, y no podemos dudar frente al enemigo, por que seria como dudar de Dios mismo. Eso es lo que dice el reverendo cada domingo. En cuanto termine de escribir la carta la tomare. Siempre es bueno tomar nuestras píldoras. No quiero terminar como Juan. Te he hablado de Juan? Lo recuerdas? El era nuestro cocinero, y además un excelente soldado. Pero Juan dejo de tomar sus píldoras azules, las que utilizamos para dormir. Juan no dormía por las noches, de eso nos dimos cuenta un día que todos nos pusimos de acuerdo para no tomar tampoco las píldoras azules, por que Juan se había estado comportando muy extraño. Así fue como descubrimos que no tomaba sus píldoras azules. Por las noches, al parecer, salía al patio y destapaba un pequeño hoyo y luego cavaba. Por suerte nos dimos cuenta y pudimos avisarle al capitán. Al siguiente día Juan no estaba. El capitán nos dijo que Juan había sido transferido a otro batallón, otro batallón donde requerían sus servicios de cocinero. Barret cocina desde ese día. Claro que extrañamos a Juan, pero ahora esta en otro batallón con mas numeroso que el nuestro, cocinando para otros hermanos. El hoyo? Ja, resulta que el viejo Juan guardaba sus recetas ahí, y que por las noches se dedicaba a trabajar en ellas para mejorarlas. Ese día el capitán nos dio una píldora violeta. Creo recordar haber tomado solo tres o cuatro píldoras violetas a lo largo de toda la guerra. Tomamos una píldora violeta cada vez que se va alguien, es para fijar los recuerdos dice el capitán, para nunca olvidar. Y claro! Quien querría olvidar a Juan? Sabes, al siguiente día de que Juan se había marchado, capturamos al europeo. No lo había notado. De hecho, creo recordar que Mc’clusky dijo que el europeo tenia los ojos de Juan. El capitán intervino rápidamente y nos explico que todos provenimos de la misma especie, y que de hecho no somos muy diferentes físicamente de los europeos (y esto es solo físicamente por que como tu y yo sabemos, ellos no tiene alma) y que es común que de pronto ellos tengan cierto parecido con nosotros. Mc’clusky dijo que el europeo tenia los ojos de Juan. Yo… creo recordar eso, creo recordar los ojos de Juan y los ojos del europeo… quizá si eran idénticos, casi idénticos supongo. Pero mira! Otra vez suponiendo… creo que es hora de tomar mis pastillas (risas).
Julia, tengo que retirarme, pronto tendré que dormir por que mañana tendremos otro día de actividad en el frente. Quiero despedirme y decirte que esperare tu respuesta el martes, tan puntual como siempre, tan puntual como el resto de nuestras mujeres, de las madres y hermanas de mis hermanos de lucha, de las hijas y esposas de ellos. Que haríamos sin ustedes Julia? Por ustedes estamos luchando contra el demonio y sus huestes, y ten confianza en nuestra victoria, por que Dios esta de nuestra parte.


Patria hasta la muerte Julia
Te amo




Sinceramente tuyo
Jacques